El teatro y la exploración de la condición humana son las dos caras de una misma vocación. Te invito a conocer mi trayectoria profesional y la filosofía pedagógica que da vida a Ensayo Abierto.
Formación y referentes
Soy director de teatro y profesor de interpretación. Mi vocación por la escena y la narrativa se empezó a forjar a mis 19 años, entre la London Film School, donde estudié guion para cine y televisión, y el Col·legi del Teatre de Barcelona, donde aprendí los mecanismos del actor y la metodología Stanislavsky bajo la tutela de Boris Rotenstein, con quien posteriormente colaboré en algunos de sus montajes.
Amplié mi mirada dramatúrgica en el Obrador de la Sala Beckett, aunque mi gran escuela ha sido el propio escenario y el privilegio de haber crecido cerca de grandes referentes como el maestro Hermann Bonnín, de quien aprendí la verdadera profundidad del oficio y quien me brindó mi primera gran oportunidad como director.
El escenario profesional
En ese ámbito, fundé la compañía de teatro Cambalache junto a los actores Nausicaa Bonnín y Enric Cambray. Bajo este sello he dirigido obras como Cora i la Magrana, El parany de Medusa (de Erik Satie) en el Espai Brossa, o La Música (de Marguerite Duras) en la emblemática Sala Muntaner.
Durante mi carrera he tenido el inmenso placer de dirigir y trabajar mano a mano con grandes talentos de nuestra escena como Josep Seguí, Nausicaa Bonnín, Óscar Muñoz, Enric Cambray, Maria Molins o Meritxell Santamaria, entre muchos otros.
El aula y el propósito
Trabajar durante años tan de cerca con la emoción, la vulnerabilidad y la psicología de los intérpretes no hizo más que acentuar mi fascinación por la condición humana. Siempre he sido un observador atento de lo que nos habita por dentro, y con el tiempo he encontrado en la enseñanza el espacio natural para volcar esa mirada.
Ensayo Abierto nace de esta evolución: es el lugar donde aúno mi pasión por el teatro con la búsqueda constante del autoconocimiento. Toda mi experiencia escénica y técnica es la base del rigor con el que hoy guío el Laboratorio de Máscaras, pero no entiendo la pedagogía desde una atalaya ni desde la falsa superioridad de quien posee la verdad.
Afronto el aula desde la humildad de bajar al espacio de trabajo para compartir herramientas, preguntas y experiencias con otros seres humanos. Acompañar a las personas a expandirse, a soltar corazas y a transitar la vida con mayor libertad y plenitud es un proceso profundamente gratificante. Un viaje de doble sentido en el que, al ayudar a otros a crecer, sigo aprendiendo y creciendo yo también.